Esta semana, prepare esta tartaleta para una amiga.
Mi primera intención, fue prepararla con una compota de fresas por encima.
Sin embargo, cuando fui al supermercado, me encontré que no tenían fresas, ¿donde estaban las fresas? ¿como iba a preparar mi tartaleta con compota de fresas?...
Claro, me quede shock, si no hay fresas ¿que le pondré a la tartaleta? ¡ Ya tenia todo fríamente calculado!
Esta claro, siempre hay mermeladas, cosa que no me daba ninguna gracia.
Soy de las personas, que les gusta que todo sea lo mas natural posible, y hecho por mis misma.
Supongo que este detalle, es lo que me hace feliz cuando preparo algo.
En fin, me puse a dar vueltas y a pensar que podía ponerle a la tartaleta.
Mientras miraba habían unas brevas mirándome,... yo pensaba, ¡no cuadran! ¡no quedaran bien!
Y fue así, como a la tercera vuelta pensé, venga nos vamos, no creo que pegue mucho la combinación pero algo saldrá. (Claro, eran casi las nueve de la noche, y estaban cerrando)
Prepare la tartaleta y la lleve a mi trabajo, sin demasiadas esperanzas.
Sin embargo, los que probaban la tartaleta quedaban encantados, a excepción de dos compañeras, que tienen una guerra fría contra los higos.
la combinacion estaba muy buena y fresca, perfecta para estos días de calor.
Sin darme cuenta, fusionamos a Italia con Grecia en una tartaleta. Y el resultado fue totalmente armónico y original.